A veces me da por ponerme algo recurrente con algunos temas. Lo que pasa es que no me canso de ver los guiños que por convención llamamos casualidad, pero que no pueden ser algo tan simple, ni ser reducidos a un mero evento. Explicaba algo así hace un tiempo en Puerta 13, cuando me encontré con el Gordo en el estadio cuando el destino me indicaba que vería el partido sólo y mojado.
En Merlo, donde anduve de vacaciones, un pueblo en medio de la zona de Cuyo en Argentina me salió al encuentro el mismo escarabajo rojo descapotable que fue de mi cuñada. El mismo que alguna vez manejé por las calles del campus san joaquín, sólo para tirar pinta. El mismo que me dejó en pana varias veces (de ahí que había que ser muy cauteloso para pedirlo prestado).
Al volante estaba un hippie de barba blanca, que con voz ronca me comentó que lo había comprado en Viña del Mar - en una agencia de mercedes eeeh - me recalcó.
Ese auto había ido a una muerte casi segura después de un choque. Entró a los corrales de la Muni de Stgo de los cuales nunca lo fueron a buscar. Se ve que el colorado esperaba algo distinto para sí mismo y se las arregló para salir.
Me pregunto, de todos los lugares donde ese auto pudo haber ido a parar, me tenía que tocar justo en ese lugar? No señor, no es casualidad, son espejos que aparecen en el cielo. Son gestos amables de la historia de cada uno.
Agrego más cosas? En la feria artesanal, también el Merlo, entro a dar una vuelta, y por los parlantes se escucha Sóngoro Cosongo, como para volverse loco de alegría no?
Como estas historias me gustan y como nadie (casi nadie en realidad) me comenta en el blog, los invito a que cuenten sus propios guiños del destino. COMENTEN!!!
2/18/2009
Escarabajo o cosas del destino?
3/17/2008
Adentro
Abrir la puerta sólo para mirar, no para salir.
Las ventanas también abiertas, pero sólo para respirar, no para mirar.
Afuera a veces hace frío
Los zapatos tampoco son para caminar. Son para calentar los pies.
Porque ahora no me quiero mover.
Podría salir por la ventana, nadie ha dicho que no.
Quizás es más difícil, pero levantar las piernas hace bien.
Pero ahora no me quiero mover.
Antes acostumbraba a mirar siempre para afuera.
Ahora miro para adentro también.
10/29/2007
9/22/2007
Claves
Sale el sol, empieza a calentar el fin de este frío invierno. Menos mal, ya me estaba empezando a entumir en demasía. Achicando cada vez más las ventanas de la pieza. Con más frazadas, más peso.
Con la entrada en la mano entonces esperaré que me toque el turno. La fila es a veces larga, pero nunca tanto. La espera tampoco cede, pero por algo está. De todas formas vale la pena. Lo que venga de ahora para adelante tiene buena cara. Tiene precio alto quizás, pero que cosas me han salido gratis?
A cara lavada es mejor. Con los ojos limpios y las manos desatadas. Con el frío en el pecho. Despierto y activo.
Al final voy a contar las monedas que sobren y después me doy una vuelta de nuevo. Por el placer de volver a vivir. De eso se trata no?
No debo tratar de descifrarlo todo. Repito. No debo tratar de descifrarlo todo.
Siguiendo las claves espero desandar nuevamente los mismos pasos. Ahora más fresco, más claro y menos denso. Después de un tiempo nos volvemos a ver, no tengo claro qué ni cómo. Sólo sé que para allá voy.
4/20/2007
Por que me gustan las cumbias
A menudo ocurre que a uno lo torturan sus propios placeres, principalmente aquellos que no están entre los que debieran calzar con el perfil, que uno con mucho esmero y paciencia se ha encargado de ir construyendo en largos años de vida. Entonces, si ponen una canción en la radio, de esas que uno no sabe si decir en público que te gustan, la patita se empieza a mover sola y hay que hacer esfuerzos para pasar disimulado.
Convengamos, es cierto, uno es lo que lee, escribe, escucha, etc. Rob Gordon decía que puede conocer a una persona preguntándole por sus cinco discos o programas de tele preferidos. Es una concepción un tanto determinista, pero altamente efectiva. Probablemente nos sirva para romper el hielo, pero ya sin ataduras, sin tensiones, nos podemos lanzar a hablar de verdad y reconocer todos los gustos culposos.
Bueno, por eso el título, porque en realidad, aunque mis gustos son muy amplios, por lo general vuelvo a lo mismo. Me gustan las cumbias, la salsa y el reaggetón (aunque de estos unos pocos nomás), algunas canciones románticas me han llegado a emocionar con su retórica, y una larga lista de cosas que mezclan lo cursi con lo obvio, pero que tienen un efecto directo al cerebro.
La pregunta que sigue es si entonces uno puede andar por la vida sin ponerse camisetas, o mejor dicho, con varias camisetas, algunas que se confunden al mismo tiempo. En mi caso, la única que es de total exclusividad es la de Lanús, el resto me las puedo cambiar sin importar mucho lo que digan los demás.
Es cierto, también me abandero, y hay cosas que jamás escucharé ni menos disfrutaré si lo veo o escucho a la pasada. Tengo particulares aversiones, por ejemplo, por los enanitos verdes. Realmente los aborrezco, y no han hecho nada bueno en toda su vida. En fin, lo mío con los enanos es claramente algo personal. Lo mismo me pasaba con sábado gigante, ahora ya no lo dan, pero antes, en la época en que no había cable, el sábado lo daban todo el puto día, y no se si fue porque crecí en otro país, pero nunca entendí que onda con el gordo francisco. Para mí era una reverenda cagada, pero otra gente podía pasar el día entero viéndolo.
Salvo estas excepciones, las opciones son siempre muchas, las posturas también, da un poco lo mismo la forma como cada uno las toma o las deja. El punto es el absurdo de la negación porque sí, o bien, porque no calza con el perfil. Una vez un gran amigo mío, profundamente marxista-leninista me comentaba mientras se zampaba un big mac, con porción de papas y bebida agrandadas, que lo suyo no era una contradicción con sus pensamientos ideológicos (lo suyo digo, el big mac), y me dijo con altura - Vos sabés como morfaba el viejo!!! (Obviamente, refiriéndose al viejo y querido Carlos Marx) Y siguió disfrutando.
12/05/2006
Manija
El otro día en uno de los habituales momentos de amplias y variadas disquisiciones (divagaciones, disgreciones) sobre la vida me puse a pensar en algo bastante obvio, que es que el camino que uno se va haciendo es fruto de un sinnúmero de decisiones, de disyuntivas y cosas así. Siempre quedan opciones latentes en el aire (o en el entorno, diría Luhmann). El punto es que iba en la micro, y la metáfora que me alumbró la existencia son las manijas. Depende de que manija te agarres el destino que vas a tener. Y ahí empezó la sombra de la duda, que ya más que algo esporádico, es como la voz de la conciencia.
¿Me habré agarrado de las manijas correctas?
Siempre que empiezo con esas preguntas voy viendo que las respuestas no son del todo satisfactorias, que quizás sí, que quizás no. En fin.
Algo que aprendí de mi terapeuta es que esas preguntas no sirven para nada. Que las respuestas no son nunca suficientes, y es más, que ni siquiera son válidas, porque no tiene sentido perder el tiempo en pensar las cosas que podrían haber sido, sino que lo mejor es ocuparlo en lo que hay, y en cómo mejorarlo, en el caso que corresponda.
En resumidas cuentas, lo de la manija es una reverenda pelotudez podría decirse, ya que con lo dicho, no tendría mucho sentido. Pero no es tan así. La verdad es que guardando las distancias y con un siempre bienvenido sentido de mesura, es bueno hacer una revisión de ciertas decisiones.
Las mías me dejan contento, en general. Hay cosas que me gustaría haber hecho, o metas que me gustaría haber logrado, pero tengo claro que algunas implicaban dejar de hacer otras, y no se que habría dejado de hacer.
Me habría gustado jugar más hockey. Y mejor. No haberme quedado en la lesión ni ponerla como excusa para no querer ir más allá.
Me habría gustado viajar más.
Me habría gustado estudiar afuera. (Las últimas dos no valen, porque todavía las puedo hacer).
Me habría gustado tener más tiempo a mis abuelos, o haber pasado más tiempo con ellos.
Me habría gustado no dejar tantos amigos en el camino, o gente a la que quiero, pero que nunca más volví a ver.
Me habría gustado jugar mejor al fútbol, aunque tan malo no soy.
Me habría gustado cantar mejor (cantar en realidad, porque canto como las pelotas) y tocar piano.
Bueno, como ven, muchas cosas. Algunas son alcanzables, otras quizás no. Algunas serán siempre deseos y otras ilusiones.
A pesar de todo esto, la lista de las cosas que tengo es infinitamente mas grande.
Tengo una familia maravillosa, una mujer que me entiende y unos hijos que me adoran.
Tengo amigos de oro, y se que los voy a tener hasta que me muera.
Tengo buenos oídos, buena cabeza.
Tengo un perro que me hace caso.
Cocino bien.
Disfruto de la vida, a veces menos de lo que me gustaría, pero disfruto bastante.
Tengo proyectos, ideas y ganas.
Soy un buen papá, dicho por mis hijos, no por mí nomás.
Y bueno, eso. Cargo también con una mochila de inseguridades, que a veces pesa más de lo soportable, pero que también se suele aligerar cuando lo necesito. Eso es parte de mí y ya entendí que no tengo nada que hacer por olvidarme de ella, sino más bien, aprender a llevarla como corresponde.
PD: como ya se que hay gente que lee las cosas que escribo, no estaría mal que alguna vez dejaran algún comentario.
11/20/2006
Hablemos de farándula mejor
O hagamos cable a tierra.
Disfrutando de una tarde de domingo, de estas que invitan a alargar el día, por más que las responsabilidades de un nuevo lunes acechen sin ninguna misericordia, surge sin mucho ruido la frase que da título a este posteo. Afortunadamente, el sentido figurado da espacio para todo, y por suerte, lo que viene no tiene nada que ver con el mundo de kenitas y pamelas. No digo afortunadamente por un afán de instalarme en una suerte de olimpo intelectual que desmerece todo lo relacionado con nuestra bullante cultura pop, porque por más que a mucha gente le moleste, lo que tenemos actualmente en nuestras pantallas es en esencia pop, con todos su condimentos y escenarios para deleitarse infinitamente. Nada que hacer. Prefiero mil veces SQP a un reality, precisamente por eso, porque tiene realidad, algo de lo que paradojalmente carece el segundo. De que realidad hablamos, ese es otro cuento. Ese es el paréntesis.
Farándula como metáfora. Como los puntos suspensivos, la pausa, la luz roja. Se relaciona más con la necesidad de tener siempre a mano un salvavidas, hasta en las conversaciones más sencillas, a darse el momento de tomar un respiro para volver a saltar al vacío. Una y mil veces.
Hablemos de farándula es el recreo, a veces más grotesco de lo que uno quisiera, dejando más lugares vacíos y más puertas sin cerrar. Es dejar en suspenso las conversaciones, es jugar para no romper el equilibrio, es tantear el terreno, pisar liviano para no pasar de largo.
Hablemos de farándula, al menos un rato al día. Pongamos las cosas en neutro. Un rato, para tomar aire y después volver a al mismo lugar.
11/14/2006
Destructores, sensibles y cariñosos
Lo del título habla de virtudes, de las propias formas de observación sobre uno mismo, de las dificultades para poder darse cuenta cuales son los lugares a los que podemos llegar, los que pisamos a diario, los que miramos desde lejos, buscando alcanzar.
Un ejercicio simple, que comienza en sacar los prejuicios, en ver las cosas sin ataduras, enfocar la mirada sin miedos y dejarse llevar. Los resultados dependen de cada uno. Me sorprende que los niños sean capaces de mirarse y mirar a los otros como algo natural, que de adultos vamos desaprendiendo, o contaminando con muchas otras cosas.
Bueno, yo sigo con mis esfuerzos de volver a aprender, dándome cuenta de que no es un proceso fácil ni rápido, sino más bien, una forma de ver las cosas.
Me gusta, sirve como una forma de limpiarse, de mantenerse más activo.
En mi caso, no se si seré destructor, sensible o cariñoso, quizás a veces alguna, quizás todas. Mis virtudes y mis miedos están lejos de ser tan simples, no en un sentido negativo, sino todo lo contrario. Envidio esa capacidad de expresar el sentido en una sola palabra. Los niños pueden hacerlo, como algo natural. Yo trato y trato. Y en eso sigue la vida. Ahora más fluida, menos densa.