A mí que se me da muchas veces por ciertas obsesiones inútiles, me vino como anillo al dedo tener a cerca de 30 cm de mi mirada un marcador que me indicaba con precisión bastante alta (supongo, nunca he sido tan crédulo) cuantos km más iba acumulando en mi fiel y resistente clio de 4 ruedas.
A propósito de las vacaciones, de los viajes, de lo distinto que es viajar por tierra, viendo como cambia el clima, las luces, los lugares, las sombras (las de las nubes, que hasta el día de hoy me intrigan por completo).
3192 fueron los km que recorrí. En ese trecho me tocaron muchas cosas, algunas más fuerte que otras.
Santiago-LosAndes-Uspallata-Mendoza-SanLuis-Merlo-YANÁTACÚ-Córdoba-LaPaz-BajodeVéliz-SantaRosa-PasosMalos-SanJuan-Ischigualasto-LaRioja-VillaUnión-Jáchal-CuestadelViento-Tudcum-Pismanta-LasFlores-QubradaSanLorenzo-PasodelAguaNegra-ValledelElqui-Vicuña-Serena-Chigualoco-Pichidangui-Santiago.
Algo así fue el trayecto, se me quedan algunos lugares, pero más se me quedan las ganas de volver a algunos de ellos.
No ando con suficiente inspiración para hacer un relato de todo lo ocurrido.
Sobraron los fogones, las caminatas, las cascadas (con spa, como decíamos), las sonrisas y los recuerdos.
Hernán llegó con una polera que le regalé sólo unos días antes de venirme para Chile, hace ya casi 20 años. Cuando se la ví puesta se me vino a la mente la escena completa. En mi casa de Lanús, un día de fines de abril, le pregunté a Hernán que quería que le dejara... - La de Picasso - me dijo él. En el ropero amarillo de mi pieza, en la parte arriba estaba. Pero al parecer, no quedó guardada sólo en un lugar, sino que ahora se multiplica por montones, y por más que el algodón haya pasado del amaranto a un pálido rojo, el recuerdo seguirá siendo bien rojo.
Palabras más, palabras menos.
A mis 32 me junto con mi vida completa, amigos que ya llevo en la sangre.
PD, Debo las fotos, ya vendrán.
2/16/2009
3192
1/23/2008
Polvo

A veces el lugar acompaña una suerte de proliferación de ideas aleatorias, sin mucho rumbo ni menos intenciones. El aire es más pesado, mejor dicho, es más presente, más activo, más irrespetuoso. Toca la puerta, se sienta y se queda. No importa que nadie lo invite.
Los efectos del lugar siempre serán una incógnita, pero claramente uno se relaciona de diferentes maneras con su ambiente. Por mí, prefiero este aire así, con humedad, más pesado. Estoy en Arica, o al menos, estuve allá hace unos días, pero mi mente me lleva de nuevo.
No es una ciudad bella, para nada. Esperaba algo distinto. Los cerros se caen encima, pero no traen mucho para entregar.
Lo mejor que tiene Arica, y acá me tendrán que disculpar los nacionalistas, es que está al lado de Tacna. Esto por varias razones, pero si digo que en tacna hay Malta Cusqueña, creo que eso ya vale para que no me maten por decir esto.
En un viaje de trabajo, en un par de horas libres que me quedaron, me escapé en un taxi con Candonga, conducido por el hermano de Titan Do Nascimento, en un auto igual al que salía en la foto del clinic (se te extraña Don Titán...)
Salida a la ruta, el motor rugiendo, o más bien, tosiendo, el apetito ya se empieza a abrir, pensando en la posibilidad de poder volver a soborear una malta cusqueña...
Me gusta el desierto, siempre me ha parecido intrigante la inmensidad con la que se muestra, la tremenda calma que tiene, pero también, la fuerza que muestra, sólo con su presencia.
Llegamos con poco tiempo, así que había que buscar pronto el lugar de los hechos. Nos recomendaron en uno, pero llegamos y estaba cerrado, así que partimos a buscar otro por ahí. Llegamos a un restaurant llamado Mochica, en Bolognesi, la carta tenía fotos, por lo que se sobreentiende que ahí nos quedamos. Sentir nuevamente el sabor de la malta me transportó en el tiempo, que placer más grande, y más grandes aún los recuerdos de Cusco.
El cebiche estaba de película, la jalea también. El pulpo ni hablar (una mención aparte, que manera de quedarles bien el pulpo a los peruanos, a mí me queda como chicle...). Candonga pidió una sopa de mariscos increíble también. Fue un gran banquete, un placer total perdido al medio del desierto. Terminamos de comer, dimos una vuelta y en ruta nuevamente, así de rápido todo, todavía con el sabor de la comida encima. Candonga, de hecho, se fue chupando los dedos en el camino...
El chofer de la vuelta era de otro estilo. El auto también, era más nuevecito y tenía radio con cd. El amigo iba escuchando Grupo 5. No sólo escuchaba, se pegaba sus bailes y percusiones. Un gran hallazgo, otro más de este viaje...
La tierra sabe a polvo, cebiche y humedad...
11/30/2007
Casamiento Parabens
El viaje a Brasil sigue volviendo. Uno de los principales motivos de este viaje era el casamiento de mi gran amigo Arturo con mi gran amiga Paula. Arturo no es un tipo común y corriente (Con lo que estoy diciendo se podría entender cualquier cosa...), y le tocó encontrar en la vida a una mujer con la que hace una hermosa melodía. Pan y dulce de leche, frutillas con helado de limón, en fin. Grandes combinaciones. Me encantó verlos a estos chicos.
El problema vino después. La gente acá me preguntaba del matrimonio. Como no tenía fotos, trataba de explicar, y en este caso (como en muchos otros, siempre), las palabras quedaban chicas. Algo así como una mezcla de una película de Chaplin con Kusturica. Van algunas fotos. Ojo con la metamorfosis de los novios...
11/19/2007
Tráfico
Siempre me da por buscar metáforas para tratar de verle un sentido distinto a las cosas, momentos, lugares. No es que carezcan de sentido por sí solas, simplemente es parte de un ejercicio de mirar todo mil veces. Por eso, en la 1001, las cosas se vuelven, sin buscarlo, y menos quererlo, en una metáfora de lo que alguna vez pudieron ser.
A veces no llego tan lejos. Hay cosas que no requieren de mucho esfuerzo para entrar directo al cerebro. Que se plantan delante sin pretensiones, y que por su sola imagen llenan todos los sentidos.
Ahora no quiero ver metáforas. Ahora quiero empezar a cerrar un poco la mirada. Acortar un poco la pluma también. No quiero irme tan lejos. Quiero aprender con una sola vuelta, no es necesario el mareo. Al menos no siempre. Después quedarme con eso, no estirar de más la cuerda, simplemente porque no hay razones para eso.
Con lo que tengo, estoy bien. Con lo que estoy encontrando estoy aún mejor.
Siempre hablo de los viajes también. Acabo de llegar de uno y todavía no logro ver donde empezó. Menos se adonde va a llegar.
La mochila la llevo puesta desde hace rato, pero la carga no es la misma de siempre. ahora llevo menos cosas, las que tenía se me fueron gastando, otras las regalé por el camino, la mayoría las perdí, algunas las olvidé, simplemente.
Ahora voy llenando la mochila otra vez. Maldición, al final, todo termina en más metáforas.
11/06/2007
Croquis
Conseguí cuaderno y lápiz. Ahora hay que empezar a llenar las hojas. La sensación es la misma de siempre, pero en este caso el lugar es otro. Lugar en este caso también pasaría a tener una concepción bastante más amplia que la geografía.
Lugares que se van acumulando unos encima de otros. Ya puse algunos acá. Dusculpen las interferencias, es que llueve sin parar hace varios días. Por mi parte, y valga la redundancia, ya me convertí en parte de esta tormenta, quizás antes de partir hacia otros rumbos ya la llevaba adentro, desatada, o bien, en potencia.
Por qué será que el sol no se deja ver? Que estará tramando?
Para tranquilidad propia, y ajena, en el caso que corresponda, debo decir que para este croquis las manos, creo, son las mismas. Los miedos también son los mismos, de eso estoy seguro. Al final no se de que tranquilidad hablo.
Poco a poco voy dejando atrás las herramientas, que en un arranque de soberbia me decían al oído que las agarrara, como si fueran mis propios recuerdos. Las dejo atrás o son ellas las que me dejan? Bueno, yo lo dije primero, así que me gano el derecho de dejar atrás todo lo que quiera.
Las fotos están ahora en la cabeza, y los registros los quedo debiendo.
El lápiz toma la posta. Los dibujos también los debo. En realidad no los debo, porque no creo que los entregue. Si para escribir me asaltan desde 3 hasta 7 demonios, para dibujar ya perdí la cuenta cuantos eran.
Las líneas irán formando los objetos para reemplazar a los perdidos. Los círculos marcarán los caminos más cercanos primero. De a poco, estarán cada vez más lejos. Pero de a poco, esa es la gracia. Habrá que ver si logro terminar este cuaderno, o si al menos lo logro empezar.
Río
Aipim
Mangã
Farofa
Maracujã
Melancía
Frango
Muqueca
Mamaõ
Abacaxi
Hortelã
Jengibre
Feijaõ
Coxinha
Salgados
Camaraõ
Laranja
Limaõ
10/19/2007
The Bow

La semana pasada fui al cine. Debo decir que esto no es de por sí una noticia ni algo especial que amerite escribir al respecto.
El asunto es que se fue armando una idea distinta, y la experiencia se fue alimentando desde antes, más que nada por mezcla de ansiedad y expectativas. La película que fui a ver se llama El Arco, y está muy buena. Las referencias que tenía eran que había un viejo, una niña y un arco. Con eso no me faltó mucho para embarcarme, lo que en este caso puede ser también una metáfora de la película. Pensé que con eso era más que suficiente para llegar hasta la butaca. Y no me equivoqué.
Estaba ante la profunda necesidad de ver y sentir una historia sin adornos, simple, mínima, sólo como los orientales pueden lograrlo. Bella, seguramente, con esos clásicos encuadres que suelen mostrar, una puesta en escena fina, sin excesos, con las imágenes justas, los planos que quitan el aliento, la luz precisa. Todo esto sin contar la historia.
La película es de Kim Ki-duk, el director coreano, y da la impresión de que es completamente suya, por la forma como la cuenta. Es realmente conmovedora y mágica. Pocas palabras, imágenes que no dejan espacio para líneas ni para la música. Detalles mínimos que arman una historia contenida en actuaciones limpias, puras y muy intensas. Hay mucho en las miradas, en los gestos, en los suspiros y jadeos, en los secretos, en las noches.
Me sorprendió entonces una bella historia de amor y magia, de amor incondicional y bruto, básico, sin mucha profundidad. De grandes simbolismos, de viajes propios y ajenos. La idea no es contar la película. Quizás algunos la puedan encontrar lenta o aburrida, pero para otros, seguro que no pasará desapercibida.
Yo me ubico en el segundo grupo. La verdad, es que mis expectativas fueron satisfechas. Me fui del cine tal cual como me había imaginado que iba a ocurrir. Podrán decir que mis expectativas venían de antes, pero da lo mismo. Me encantaría poder hacer maravillas con pocos elementos, como hace Ki-duk. Te lleva lejos con lo mínimo.
Me recuerda a otras de sus películas, Hierro 3, donde sigue la misma línea. El hierro 3, en el golf, es el palo que menos se usa. Es más, casi todos los otros palos tienen un uso específico (pegar largo, salir de la arena, etc.), pero el hierro 3 no se sabe exactamente para que se usa... Esto, como metáfora me parece simplemente notable.
Me quedo entonces con la imagen de lo simple, a veces de lo exacto, como todo lo necesario para llenar los los inicios y los vacíos de una bella historia. Es justo lo que quería ver.
4/17/2007
Buenos Aires - Toma 3

El título tiene dos acepciones.
Toma 3 porque en un hecho ya inédito y también bastante especial, en lo que va del año he tenido la suerte de haber ido ya 3 veces a BA. Es bastante, de hecho, es primera vez que voy más de una vez durante un año. 3 veces entonces puede sonar a algo excesivo, pero la verdad, podría ir 10 veces más sin ningún inconveniente.
Esta vez era el cumpleaños de uno de mis más grandes amigos, y como tal, no me lo iba a perder. Por otra parte, es también una forma de agradecer su presencia en innumerables ocasiones en mi cumpleaños, viajando desde muy diversos lugares. La deuda ahora es más pequeña, pero no por eso menos importante. Me gustaría ir de nuevo, al cumpleaños de Hernán, otro de mis grandes amigos, pero creo que tendré que esperar esta vez.
Toma 3 también porque he tratado de escribir este post en dos ocasiones anteriores, con pésimos resultados. También traté de subir unas fotos, y tampoco pude (la conexión de mi casa es una verdadera cagada), y bueno, ahora al menos voy más lanzado y superé el par de párrafos.
Que podría decir, que llegué muy cansado, que me emborraché en demasía. Que el paragua es malísimo. Que la Quilmes es buenísima, pero que en exceso muestra otros dientes. Que tengo una mala suerte tremenda, porque vez que voy a la cancha, veo unos partidos de mierda. Que no pude ver a mi primo porque estaba de viaje. Que tres días es muy poco y que no puede ser que no me enteré que tocaba Tom Waits. Esa sí que me dolió.
Después me tocó una marcha, unas empanadas y unas porciones de napolitana en el pasto de la plaza de mayo (estábamos esperando que pasara algo con la marcha, pero al final no pasó nada).
Fue un viaje raro. El sábado fue intenso, celebramos el cumple y nos fuimos a una fiesta. La fiesta estuvo buena, pero me perdí. Ahí empezó la montaña rusa, que duró todo el domingo. El lunes ya fue distinto, pero ya me iba. De alguna forma siento que perdí momentos valiosos, pero en fin, de nada sirve pensar en eso ahora. El lunes estuvo bueno. Me quedo con eso. La próxima vez voy más días.
Apenas pueda subo fotos. En realidad, la idea inicial era sólo eso, muchas ganas de escribir no tenía, aparte que tampoco es que tenía muchas cosas para contar, la verdad fue un viaje muy corto. Creo que las fotos pueden hablar más de todo esto. Bueno, les debo la toma 4.
PD, logré subir la foto. Chau.
1/25/2007
Buenos Aires
Bueno, había pasado largo tiempo desde la última vez que escribí. Muchas cosas también han pasado en este largo tiempo.
Algo puse de mi cumpleaños. Ahora ya miro el mundo con 30. La otra vez discutía no me acuerdo bien con quién (en realidad si me acuerdo, pero da lo mismo... no es el punto) sobre las fechas, los años y esas cosas. Me decía que daba lo mismo, que no tenían importancia, que dependía de cada persona. Bueno, en esto último quizás estoy de acuerdo, dependen de cada uno, porque en mi caso, es completamente distinto. Para mí las fechas son importantes, dejan huellas, marcan épocas, ordenan la memoria.
Entonces, empezamos con la navidad que me regaló una sobrina hermosa. Seguimos con el año nuevo, en onda muy positiva, quizás augurando un buen año. El cumpleaños fue también una pausa en momentos especiales en este camino que voy llevando. Con emociones fuertes y abrazos profundos. Extrañé mucho a mis hijos en ese momento. El aniversario nuevamente nos agarró en otro país, esto ya se hace costumbre, donde será el próximo año (brasiiiiiiiilllllllll, por favor!!!!!). Champagne, asado, abrazos y mucha energía.
Esto último fue en Buenos Aires, y para allá iba este post, para comentar mi paso por la ciudad que tanto me revuelve el espíritu. Cada vez que voy, además de preguntarme todo el tiempo cuando volveré nuevamente, siempre me invade la idea de pensar si alguna vez voy a volver a vivir allá. Se me abren tantas ideas y emociones que me cuesta mantenerlas a raya. A mis amigos los quiero tanto, y me entregan tanto cariño que me cuesta pensar que sea yo quien lo provoca. A mi familia me gustaría tenerla cerca todo el tiempo, poder estar con ellos no sólo en situaciones de visita, sino también en lo cotidiano. Hablar boludeces y perder el tiempo tranquilo. Salir de paseo a cualquier lado, a ningún lado. Querer y dejarse querer. Amarse y enojarse para volver a lo mismo.
Buenos Aires, no nos une el amor sino el espanto. Igual Borges fue un poco exagerado, no es espanto, es simplemente encanto, expresado desde todas sus formas posibles, hasta convertirse en una nube gris que te sigue, pero que cada tanto te deja ver. Espero volver a pasear en esa nube otra vez, y otra vez... y así quizás hasta donde.
El futuro entonces puede traer nuevas fechas, nuevos momentos y nuevos lugares. Puede ser cualquier lado, pero Buenos Aires siempre estará en el mismo lugar.
9/11/2006
Azul
Desde los secos parajes del norte asoman estas pocas y a veces silenciosas palabras. Silenciosas más por falta de ansiedad que por intenciones más profundas.
Hay momentos en los cuales vale la pena hacer un paréntesis sobre lo vivido. Abrir los ojos y respirar profundo, tanto que pareciera contener el mar en un solo aliento.
La claridad del cielo irradia con una sensata presencia. Marca en la tierra las huellas de lo que vendrá. Muestra los pasos andados, de manera más sincera y concreta que estas mismas palabras.
Llevarse un poco de esta energía basta y sobra. Cargarla no pesa, más bien libera y sostiene los pensamientos en sus lugares. Fija los ojos en un punto invisible, que se cruza constantemente en mi camino. Que no se ve, pero siempre se que está al alcance de la mano.
Cosas tan simples y a la vez tan lejanas e inalcanzables, que vuelven a ser de nuevo en un instante, en mi conciencia.
Reflexiones libres, cada vez más hondas, cada vez más presentes. Ideas que van y vienen sin permiso, que en su camino, en la mitad de sus viajes, van despejando el peso de lo vivido.
6/28/2006
Collage
Tratando de pegar una foto en este medio no me queda otra que respaldar estas intenciones con palabras, que llenen al menos el ánimo inicial y la cada vez más frecuente frustración informática (léase con esto que la voluntad se quedó en el tratando, porque todavía no lo logro). Es verdad, el tiempo va pasando, y lo que antes era un lenguaje ampliamente dominado, ya se va convirtiendo en un compendio de incomprensibles. Me gana el blog, apenas me manejo en rss (en realidad, más me mareo que me manejo) y una pila de cosas más que ya serán mis hijos quienes me las enseñen.
Bueno, la foto que quería pegar es un collage de las fotos de las vacaciones de este verano, que en realidad fueron de invierno, en fin. Entonces, quedará pendiente la imagen de la bella Eiffel. Lejos de cualquier posibilidad de quedar tachado como un compendio de cursilidades, me hago cargo 100% de todos los lugares comunes que me dejaron marcado en este viaje, empezando por
El hecho de hacer este viaje con los niños le agrega también un aire distinto a todo. Saber que en el preciso momento que están mirando están construyendo los recuerdos que volverán a ver una y mil veces más durante su vida es algo que emociona mucho. En cierta forma, éramos cómplices de lo mismo, cada uno en su forma, pero jugando a lo mismo. Sólo por eso, ya todo es muy significativo. Después vienen los lugares comunes. Y como me satisface decir que me vienen de perilla y no me puede importar menos que a la larga, por más que uno trate, en parís somos todos turistas, no hay nada que hacer.
Me reservo un montón de cosas, que no vienen al caso, y que a ojos ajenos pueden parecer muy simples y aburridas, pero en mi memoria son precisamente las que más vuelven. Salud por los crépes de bananne et chocolat.
Segunda escala. Barcelona. Acá las cosas son distintas, partiendo por que tuvimos unos estupendos guías de la ciudad, de día y de noche, aunque en promedio de horas seguramente fue más de noche que de día. Entre tantas cosas hermosas que tiene esta ciudad, lo que más me impresionó no fue precisamente tangible. El ritmo. Eso. Funciona todo con buen ritmo. Ni rápido ni lento, pero ciertamente muy bueno. Y de noche todo se transforma sin un minuto de pausa. Buenísimo. Un espacio privilegiado para DJ B80m, rey de la noche.
Bueno, aquí terminan unas crónicas especiales sobre mis vacaciones.
PD: al final, luego de muchos intentos pude pegar la foto. No es que no valga lo que puse como introducción, pero al menos el final fue feliz.
