Me permito unas pocas líneas, no porque quiera ser muy conciso, sino más bien porque estoy algo apurado y con muchas cosas por hacer en el poco tiempo que me queda para que empiecen a llegar los invitados.
Llegaron los treinta, y la verdad de las cosas, es bastante menos tremendo de lo que uno se puede imaginar. Ahora me hace más sentido lo que me dijeron una vez, que los 27 era el principio del punto sin retorno, que a partir de ese momento uno miraba con otros ojos la vida, con los ojos de una juventud con más experiencia sobre la espalda.
Bueno, acá estoy. Con 30 pirulos. Con menos dramas. Con más energía. Con menos prejuicios (aunque conservo los más importantes). Con menos panza (lo cual contradice un poco la lógica).
No tengo mucha cabeza ahora para poder elaborar con mayor finura lo que pasa por mi cabeza. En los próximos días lo haré. Ahora me permito prepararme para disfrutar de una celebración sencilla. Rara también porque será la primera que paso sin los niños, que sin duda estarán presentes, aunque no de cuerpo entero.
Bueno, un saludo para todos. Me siento bien de cumplir 30 años.
Chau.
1/08/2007
Ahora sí
12/19/2006
post 29
Me preparo calmadamente a vivir el nuevo año. Navidad, año nuevo y cumpleaños. Como si esto fuera poco, también le agrego aniversario, lo cual hace un cóctel con suficientes grados para voltear a un elefante. Depende de como uno se lo tome en realidad. El del año pasado fue más extraño, lejos, con frío ambiental y poca luz. El nuevo año fue recibido en Barcelona, con un buen banquete, con buena gente y con baile hasta que la hora empieza a pedir desayuno. Esos días marcaron muchos recuerdos, y una caravana intensa que no quería parar.
Siguió la ruta. París fue un buen lugar para saludar mis incipientes 29. A nadie se le podía ocurrir que los franceses no acostumbran comer torta, así que las velitas se apagaron en un pastelito nomás. El rigor de la vida de turista no dejó mucho tiempo para la reflexión ni para el típico flashback cumpleañero. Tampoco hubo mucho baile esta vez. La ansiedad y los ojos abiertos absorbían todo a su paso, y el cumple pasó colado entre tantas sensaciones.
El aniversario nº1 nos agarró más que agotados, en la parte final del viaje, cuando ya la vuelta es una realidad, aquella que en los primeros días parecía tan lejana que no llegaría nunca. Un salud sincero, y la tranquilidad de haber pasado momentos increíbles.
Ahora las cosas son distintas. Habrá mayor tiempo para pensar en los panoramas, habrá torta y velitas, serán treinta los años para mirar el mundo, los que han pasado.
Esto vendría a ser como el inicio de todas las reflexiones que se me vienen encima. En un par de semanas podré saber que se siente tener 30.