En un día como hoy, hace ya 20 años, empezaba mis primeras clases en el colegio acá en Chile. Era todo muy extraño aún. Había terminado hacía poco el mundial de Italia 90, que nos afanaron sobre el final con unpenal inventado.
En un día como hoy no fui al colegio. Me hice mi primera cimarra y me fui para el centro, paseo ahumada. Lanús se jugaba el ascenso en la cancha de quilmes.
A la cancha empecé a ir como a los 5 años, iba con un compañero de colegio y su papá. Después con mis amigos del barrio. Siempre ví a Lanús en la B, como un equipo de mitad de tabla, hasta el año 89. Ese año estuvimos a punto de ascender. A falta de algunas fechas, llevábamos mucha ventaja, que se diluyó y terminamos perdiendo en la última fecha.
Nunca había visto a Lanús en primera.
El 90 me vine a Chile, y justo ese año Lanús ascendió. El técnico era Miguel Angel Russo. Grande Russo.
En un día como hoy, hace 20 años, tenía 13, igual que mis hijos. Llegué al paseo ahumada sin conocer mucho donde estaba. Sabía que en los kioskos vendían los diarios de Argentina. No tenía forma de saber como había salido Lanús. No había internet y los llamados telefónicos salían un huevo. Me fui kiosko por kiosko preguntando si me dejaban hojear el diario. En varios me dijeron que no. Hasta que un señor me dejó. Ansioso, nervioso me puse a buscar. Lanús ascendió, ganó a penales en la cancha de Quilmes. En ese momento, pendejo y todo, lloré. Por alegría de mi club, por la pena de no haber estado allá, por la pena que tenía en ese momento de estar en otro país, sin mis amigos y mi familia.
El señor del kiosko me preguntó y le dije que el club de mi barrio había ascendido, le expliqué esto mismo y me sonrió, con algo de extrañeza.
Ahora, 20 años después recuerdo este momento y me vuelvo a emocionar. Me acuerdo del uruguayo, Gilmar Gilberto Villagrán, ídolo granate de los 80. Pienso también en lo chico que era y en las cosas que hacía. No puedo dejar de pensar en mis hijos y en las cosas que hacen con la misma edad. No puedo dejar de pensar en como pasa el tiempo y como acumulamos memoria.
Tiempo después Lanús salió campeón. Ahora es distinto, todo se ve en directo. Esa vez yo estaba acá, mi amigo Luciano estaba en Houston y Norberto, el papá de Luciano estaba en la tercera bandeja de la bombonera. Cuando nos vimos después de eso, me tenía guardada la entrada, y me recibió en la puerta de su casa con el equipo de lanús completo, hasta con las medias.
Pasa el tiempo y me siento cada vez más afortunado. Aguante Lanús, ahora y por siempre.
7/28/2010
Por siempre Granate!!!
5/05/2009
Nave espacial

Difícil se va poniendo el camino cuando uno alarga la ausencia y se desaparece por temporadas largas del blog y sus derivados. Ya ni se cuanto hacía que no escribo, pero siento que en este lapso pasaron muchas cosas, algunas de las que dan ganas de hablar, otras que es mejor olvidar y algunas que están ahí para recordar el ínfimo espacio que uno ocupa en este mundo.
Pero para que hacer reseñas de cosas que a nadie le interesan, para que sentarse a dar vueltas y vueltas en la cabeza sobre lo que no existe. Hay que sacar los pies del agua, la humedad no moja, pero si te va desvaneciendo de a poco.
Mejor me subo a mi nave espacial, así todo se ve con efecto velocidad, así todo se arregla y voy dejando atrás lo que no quiero, lejos, rápido. Sin pausas.
Vengo llegando de buenos aires, y siento que todo pasó demasiado rápido. Emociones grandes, sustos grandes, rabias, pena, paciencia, violencia. Me pareció muy extraño lo que me tocó esta vez. Fueron pocos días, pero en el recuerdo fresco se siente como un período largo. Fue muy rápido todo, pero a la vez, fueron muchas cosas. Lo malo, que dejé de lado lo que mas me gusta hacer, sentarme a tomar mate, conversar, ver pasar el día desde un balcón, cerrar los ojos hacia el sol, caminar lento y sin rumbo. Sentirme dueño del tiempo.
Creo que ya encontré la forma de hacerlo igual, lo aprendí de un taxista, que en esta ciudad pueden ser más emblemáticos que perón y evita juntos. El tipo mostraba su auto a unos amigos, que lo tenía tuneado. Hacía unos piques y el auto sonaba bien. Nosotros ibamos caminando un par de cuadras antes y escuchabamos como corría, pero no veíamos el auto.
Avanzamos una cuadra y había un grupo de amigos, parados ahí en la vereda en la tarde de un día feriado, conversando y discutiendo huevadas. El tipo de los piques, bajito y canoso, hablaba de su auto con total y absoluta emoción. Contaba que lo había bajado 2 centímetros, y que era "una nave espacial". Busqué con la mirada el deportivo, pero no veía nada ni parecido a un cohete de juguete. El tipo seguía hablando del auto, cuando me di cuenta cual era. ¡Era un taxi, pero esos que son como furgones utilitarios!
No lo podía creer, realmente era una situación muy graciosa, y los tipos no se reían en lo más mínimo.
Después de la risa, por supuesto viene la reflexión, y en este caso, me quedé pensando en que no es malo sentir que uno vuela en una nave espacial, independiente del vehículo. Proyectarse así, con determinación, con ganas, con risa. Creer verdaderamente en algo, creerse algo que no es más que un cuento, pero que importa.
Ahora, esta será parte de mis frases de cabecera, también de Elisa y Hernán, y será un sinónimo de una cultura y una identidad que la siento muy mía. En Argentina todos quieren andar en su nave espacial.
Yo ya estoy arreglando la mía, para que corra más que el taxi, en mi próxima carrera interestelar.
2/16/2009
3192
A mí que se me da muchas veces por ciertas obsesiones inútiles, me vino como anillo al dedo tener a cerca de 30 cm de mi mirada un marcador que me indicaba con precisión bastante alta (supongo, nunca he sido tan crédulo) cuantos km más iba acumulando en mi fiel y resistente clio de 4 ruedas.
A propósito de las vacaciones, de los viajes, de lo distinto que es viajar por tierra, viendo como cambia el clima, las luces, los lugares, las sombras (las de las nubes, que hasta el día de hoy me intrigan por completo).
3192 fueron los km que recorrí. En ese trecho me tocaron muchas cosas, algunas más fuerte que otras.
Santiago-LosAndes-Uspallata-Mendoza-SanLuis-Merlo-YANÁTACÚ-Córdoba-LaPaz-BajodeVéliz-SantaRosa-PasosMalos-SanJuan-Ischigualasto-LaRioja-VillaUnión-Jáchal-CuestadelViento-Tudcum-Pismanta-LasFlores-QubradaSanLorenzo-PasodelAguaNegra-ValledelElqui-Vicuña-Serena-Chigualoco-Pichidangui-Santiago.
Algo así fue el trayecto, se me quedan algunos lugares, pero más se me quedan las ganas de volver a algunos de ellos.
No ando con suficiente inspiración para hacer un relato de todo lo ocurrido.
Sobraron los fogones, las caminatas, las cascadas (con spa, como decíamos), las sonrisas y los recuerdos.
Hernán llegó con una polera que le regalé sólo unos días antes de venirme para Chile, hace ya casi 20 años. Cuando se la ví puesta se me vino a la mente la escena completa. En mi casa de Lanús, un día de fines de abril, le pregunté a Hernán que quería que le dejara... - La de Picasso - me dijo él. En el ropero amarillo de mi pieza, en la parte arriba estaba. Pero al parecer, no quedó guardada sólo en un lugar, sino que ahora se multiplica por montones, y por más que el algodón haya pasado del amaranto a un pálido rojo, el recuerdo seguirá siendo bien rojo.
Palabras más, palabras menos.
A mis 32 me junto con mi vida completa, amigos que ya llevo en la sangre.
PD, Debo las fotos, ya vendrán.
12/12/2008
Hereje
Hace un poco más de un año, exactamente hace un año y 10 días, me tocó empezar a cumplir una manda que hice. La verdad, había prometido bajar de peso y hacerme un tatuaje, y a un año de distancia, no he logrado cumplir con ninguna de las dos. Ahora, el Granate está nuevamente en las puertas de una ilusión, esta vez más difícil, pero después de lo visto hasta ahora, nada es imposible. Ya ni quiero pensar el peso de la conciencia que tendré si mañana ocurre un milagro, lo único que sé es que tendré que hacer más mandas aún, porque si el cielo te sonríe, hay que sonreír de vuelta.
La esperanza siempre está, vamos a ver que pasa. Mientras tanto, puedo aportar con el voto de mis escasos lectores para que el Granate sea elegido como el mejor equipo de Argentina. Aguante Grana!!!
4/01/2008
Residencia
Mis eternas manías de andar buscando bandas de sonido para los momentos en los que me da por pensar en lo que me rodea encuentra ahora sólo los estallidos de algunos fuegos artificiales, que tiene por autores a algunos colgados que vienen celebrando los 100 años de San Lorenzo desde hace una semana. San Lorenzo, no el santo, sino el club de fútbol, al que ubico apenas un escalón debajo de mi viejo y eterno querido Lanús.
Los aires me han vuelto a depositar en Buenos Aires, y cada vuelta es una nueva necesidad de pensar que es todo esto para mí.
Los tiempos, por más que los quiera dejar en stand by tienen esa maldita manía de avanzar sin ningún tipo de consideración, ni siquiera de la más piadosa que se le pueda pedir. Sólo un rato, para poder disfrutar sin las culpas y sin las presiones de que todo lo que me invade de este lugar sigue siendo parte de un paréntesis que se me acaba, que se que volverá, pero inevitablemente a cuenta gotas, dejando siempre lágrimas encerradas y confusas detrás de todo.
Ahora es distinto, siempre es distinto, aunque empecinado quiera seguir pensando que para mí Buenos Aires no es turismo, a veces me siento extraño, aunque camino por la calle con el aire y con la idea de que sigo siendo de acá.
No voy a dejar de serlo, pero la verdad es que no me resulta, o no me lo creo. O me lo cuestiono y sigo pensando boludeces.
Lo único es que por cada viaje siempre hay cosas nuevas. Nuevas personas que voy conociendo, nuevos amigos que voy sumando. Lugares a los que todavía no voy. Lugares a los que voy siempre. Viejos que están iguales. Familia que está más vieja. Emociones que no me dan mucha tregua. Gargantas rojas y abrazos apretados.
Los espacios donde surgen las dudas serán siempre mis lugares favoritos, no podría explicar bien por qué. Sólo que los alimento, los hago crecer, hacerse grandes. Tal como toda esta historia, donde termino siendo yo un protagonista sin guión, sin ruta, pero que vuelve siempre al mismo lugar que lo vio nacer.
3/10/2008
Mora De Gregorio
El sábado nació Mora.
Mora es mi ahijada, aunque los padres aún no lo saben.
Mora es hija de Hernán y Vicki.
Hernán es mi hermano, no de los que llevan tu misma sangre, sino de los que se te quedan pegados a la piel después de tanto quererlos.
Hoy me enteré.
Hoy es uno de los días más felices que pueda imaginar.
Ahora cuento los días, las horas y los minutos hasta llegar al 25 de marzo, día en que la voy a conocer.
Ya tengo el tequila, faltan las copas y los comensales.
Esta chica, encima, nació en el día de la mujer. Que no quepa duda de que lleva sangre bien roja en las venas.
No tengo más palabras, al igual que el padre, que quedó sin habla hasta previo aviso. Eso escribió, en sus últimas palabras antes de morir de amor.
Yo también me morí.
--
Me llegaron las fotos. Mora es un bombón de chocolate...
12/04/2007
02-12-2007
Crónica de una vuelta esperada
De que manera puedo contar lo que viví este domingo. Cómo puedo explicar lo que se siente ver al granate dando la vuelta en la bombonera. Qué palabras puedo utilizar para describir lo que se siente al llorar de alegría. Creo que en esto sólo queda la posibilidad de dejar que el alma se escape por estas teclas, que deje espacio para que se pueda escribir lo que se siente.
Fue un domingo raro, sin dudas, fue el momento cúlmine de una semana llena de nervios. Debo decir que mis esperanzas fueron creciendo. Que al igual que el 97, pensé que nos íbamos a caer, por la presión, por ser mal llamado un equipo chico. En fin.
Empezamos porque no tengo cable, y por lo tanto, tenía que buscar un lugar donde ver el partido. Primer problema. Al final fui a la casa de mi viejo. Lo vi allá con mi hermano. El no es hincha de Lanús, pero es del barrio, y todos los que somos de allá, en el fondo, somos granates.
Partido raro, con el empate salíamos campeones. El equipo nervioso, pero no pasó mucho y el Pepe vacunó. Al rato se supo que Tigre iba perdiendo. El campeonato estaba listo, faltaba que pasara el tiempo nomás.
Segundo tiempo y Boca empató. Lanús jugaba mejor, pero no podía meter el segundo, pasaba el tiempo. Los nervios crecían. La vuelta estaba ahí nomás. A tigre le echaron a dos, ya no quedaba nada. Lanús Campeón. Grité con todo el corazón, la situación era rara, no lo podía creer. Me llamaron de Argentina, escuché a la gente celebrando en la calle, hablé con Lu, que estaba en Houston, en una situación similar a la mía.
Me fuí a buscar a las niños, les llevaba sus camisetas, porque empezaba el momento de celebrar.
En el auto me iba tocando la bocina, la gente no entendía nada. las reacciones eran dos. O me miraban con cara de "¿y a este huevón que le pasa?", o bien, se corrían, pensando que era un especie de urgencia o accidente. La situacón era en sí bastante cómica.
Los niños estaban contentos, gritaron, nos abrazamos. A ellos no les mueve mucho el fútbol, pero mi alegría los contagia, y lo sienten como un logro de ellos también. No lo podían creer. Saltamos, tocamos la bocina, hicimos el samba y todo el hueveo posible. De la casa nos fuimos para la Plaza Italia, el destino era ese o la Embajada de Argentina, para juntarse con la familia granate de Chile.
La verdad es que no fue una desilusión el que no encontráramos a nadie en Plaza Italia, total, la embajada debe estar llena, pensamos. En la Embajada había un paco haciendo turno. Camisetas granates ninguna. Fuimos con los niños, nos sacamos unas fotos, esperamos que el paco se diera vuelta e hicimos rin raja y nos fuimos corriendo. El paco no entendía nada, nos miraba con cara de sorpresa. Encima andaba con unas bermudas que me quedan grandes, y mientras corría se me iba bajando. Escena digna de una comedia. O de una película de terror, no se.
Ya cumplida la primera fase, quedaba ahora ir a celebrar con una cerveza, como corresponde en estos casos. El lugar elegido no podía ser otro que el Lomit´s. Con algo de suerte, incluso podía estar Mario, que sin duda se iba alegrar, no sólo por vernos, sino también por el Campeonato. Para seguir un poco con la comedia, Mario no estaba. Todavía no cabía ni siquiera un centímetro para la desilusión, así que pedimos unos completos, un schop y dos jugos.
Salud por el granate!!!!!
Dos personas nos saludaron, -"¡¡¡Aguante Granate!!!- me gritó uno, el otro hizo una seña y un salud con su cerveza.
Se estaba terminando uno de los días más felices de mi vida. Me hubiera gustado terminar viendo fútbol de primera, pero sin cable está difícil. Me acosté todavía en las nubes. Mi cabeza seguía dando la vuelta olímpica.
Al día siguiente me llegaron varios mails de felicitaciones, vine a la oficina con la camiseta. Ahora queda cumplir las mandas. Y seguir dando vueltas.
¡¡¡Vamos Granateeeeee!!!
12/03/2007
Dedicado a Fausto Lara
Si habrás visto pasar gente con la camiseta granate por la puerta de tu casa. Si habrás sentido los gritos de la cancha, ahí nomás, a tres cuadras, mientras nos llevabas a todos, los chicos, para ver otra vez a Lanús, en aquellos años 80, cuando jugábamos los sábados. No me imagino lo que sentías al llevar a una tropa de pendejos, todos quilomberos, a sentarse uno al lado del otro, en uno de los codos, en el que da a Guidi, en la antigua cancha de tablones. No se que tenías, pero la verdad es que las ganas de romper las pelotas se iban pasando en esas tres cuadras, y llegando a la cancha, lo que importaba era el fútbol, la camiseta, y observar el espectáculo frente a nuestros ojos. Escuchar los bombos, ver lo papelitos.
En eso nos pasaron años, siempre en la misma vereda, siempre en el mismo codo, y caminando las mismas cuadras desde Madariaga hasta la cancha. El paisaje era el mismo, pero los chicos ahora eramos más grandes. El fútbol se sentía también de otra manera, se gritaba de otra manera.
Nunca cambiaste, nunca dejaste de poner esa mirada terrible, de furia, cada vez que alguno se le ocurría tirar una puteada al árbitro o a alguno de los jugadores. Costaba mantener el control, y bueno, deslices tenemos todos, hasta de chicos.
Al lado tuyo se sentía una seguridad tremenda, tus dos metros eran como una gran muralla china para todos nosotros, tu barba y pelo cano completaban la foto de guardián granate. Pero los pibes crecen, y ya nos ibamos arreglando para escaparnos en el entretiempo para la otra tribuna, así, haciéndonos los giles, pensando que no te dabas cuenta, creyendo que era parte de una travesura. -Me voy a comprar un chori-, decía uno, -yo te acompaño-, mandaba otro, y así nos íbamos escapando de a uno, y nos arrimábamos más cerca de la hinchada, un mundo que se muestra de lejos, pero que despertaba todas las intrigas de nuestras cabezas prepúberes.
Nunca nos dijiste nada cuando volvíamos, a lo más alguna pregunta irónica respecto de la demora en la compra de los choris o de que nos habíamos perdido. Estoy seguro que de lejos nos seguías, que nos mirabas para saber donde estábamos. Pero en el fondo, sabías que en alguno momento esto tenía que pasar, como seguramente lo viviste vos con tu viejo, como tantos otros también lo fueron viviendo de a poco.
Después empezamos a irnos solos para la cancha. Ya no caminábamos esas cuadras. Fue algo que no necesitó palabras, simplemente empezó a cambiar. Igual nos veías, eso está claro. Igual nosotros sabíamos que estabas allá, en el codo. Recuerdo cuando me quisieron afanar el reloj, ya más grande, y en el forcejeo le pegaron a Wipom, salimos corriendo para el codo, sabiendo que estabas allá. Eso siempre lo supimos. Nos agarraste en medio de la carrera, nos viste llorar de impotencia y nos consolaste. Un grande.
Ya estábamos lanzados igual. Para entrar a la cancha, era cosa de que alguno llevara el carnet de socio, y sólo con ese pasaba todo el resto de la tropa. El gesto técnico salía perfecto, lo mostrabas y en un golpe de muñeca ya se lo estabas pasando al de atrás, en fila india. Son esos momentos en los que uno se siente como Houdini o como el mago ese que se ponía en la 9 de julio, cerca de la estación, que cada truco que intentaba le salía como el orto. El guardia seguro que cachaba la movida al toque, pero miraba para el costado, total, eramos un grupo de pibes nomás. Todos con la camiseta, con cara de inocentes. Igual, si no resultaba esa teníamos otras. Un par de veces nos colamos por el portón de atrás, uno que daba a unas casas. Esa sí que era más peligrosa, porque la reja tenía como cuatro metros de alto.
Sin duda que la experiencia de ir a la cancha ya había cambiado para nosotros, para los partidos nos íbamos con la hinchada, para mezclarnos primero en los quinchos donde se armaba la previa. Pendejos todos, mirando de lejos, con intriga de ese mundo.
Fabián, uno de los de la hinchada había ido a pintar mi casa una vez, y le regalé un gorrito, me acuerdo. El loco cuando me veía me saludaba, se ve que no le habían tocado muchos de esos gestos en su vida, porque se veía siempre genuinamente agradecido, y me decía -si alguien te jode me avisás- en su tono ronco de tabaco y vino. Viste, no estaba sólo.
En los partidos nos metíamos al medio de la hinchada. Ahí sentí por primera vez el olor a porro, y entendí que lo de la cancha no era ninguna joda, que había tipos bravos, y que más de alguno andaba cargado. Ví lo que es el respeto ganado a las piñas, ganado también al ponerle el pecho a la cana, ganado por preocuparse que en las corridas los más pibes no quedaran atrás, como me pasó a mí una vez, que me caí una vez escapando de los gases de la policía, y que uno de la hinchada me levantó y me llevó corriendo. Ese partido fue contra Huracán, el cla´sico de esos tiempos, Banfield no existía, y Los Andes o Talleres eran de menor categoría, aunque bravos también. Ese partido no me lo olvido, ganamos 2-1, con un golazo de Villagrán, nuestro gran ídolo en esos tiempos. Te acordás como la pisaba el uruguayo!!!
Ese mundo era el que anhelábamos conocer, los colores, los bombos, los papelitos, y la gente de cancha, pelo largo, tatuajes y todas cosas nuevas, desconocidas. Jamás olvidaré que cuando el Grana salía a la cancha, los papelitos eran como un techo, que tapaban por un segundo el sol que nos castigaba. La primera vez que lo viví fue como si el tiempo se hubiera detenido.
Este fin de semana que pasó, todos estos recuerdos se me vinieron encima, Fausto, todos juntos. Pensé en todas las veces que imaginé vivir este momento. Pensé en todos los pibes, en la banda, que pasara lo que pasara, nos íbamos a juntar en la cancha. En todos los que no pudieron estar presentes para disfrutar este momento. En el Chino, y en Faustito, en Luciano, en Wipom, que por ahí debe haber estado, en el Eche, que también seguro anduvo haciendo de las suyas, en Norber, que fue a la bombonera, en mi abuelo, que era hincha de Vélez, pero que llevaba a Lanús en el corazón, como todos nosotros, en Jorge, que seguro lo vio con vos.
En los que estamos lejos pero que toda la vida los estuvimos esperando. En los que, como vos, miraban desde arriba. Pensé en lo que habría sido esta fiesta, en la gente en la 9 de julio, en la estación, en 25 de mayo, en todo Lanús. Que regalito de navidad para todos.
Yo se que lo estás viendo, eso lo tengo por seguro, como también se que cada vez que mire para el codo te voy a ver con la misma cara, la misma estampa, el mismo espíritu de siempre. Esta vuelta es para vos Fausto.
12/02/2007
4/17/2007
Buenos Aires - Toma 3

El título tiene dos acepciones.
Toma 3 porque en un hecho ya inédito y también bastante especial, en lo que va del año he tenido la suerte de haber ido ya 3 veces a BA. Es bastante, de hecho, es primera vez que voy más de una vez durante un año. 3 veces entonces puede sonar a algo excesivo, pero la verdad, podría ir 10 veces más sin ningún inconveniente.
Esta vez era el cumpleaños de uno de mis más grandes amigos, y como tal, no me lo iba a perder. Por otra parte, es también una forma de agradecer su presencia en innumerables ocasiones en mi cumpleaños, viajando desde muy diversos lugares. La deuda ahora es más pequeña, pero no por eso menos importante. Me gustaría ir de nuevo, al cumpleaños de Hernán, otro de mis grandes amigos, pero creo que tendré que esperar esta vez.
Toma 3 también porque he tratado de escribir este post en dos ocasiones anteriores, con pésimos resultados. También traté de subir unas fotos, y tampoco pude (la conexión de mi casa es una verdadera cagada), y bueno, ahora al menos voy más lanzado y superé el par de párrafos.
Que podría decir, que llegué muy cansado, que me emborraché en demasía. Que el paragua es malísimo. Que la Quilmes es buenísima, pero que en exceso muestra otros dientes. Que tengo una mala suerte tremenda, porque vez que voy a la cancha, veo unos partidos de mierda. Que no pude ver a mi primo porque estaba de viaje. Que tres días es muy poco y que no puede ser que no me enteré que tocaba Tom Waits. Esa sí que me dolió.
Después me tocó una marcha, unas empanadas y unas porciones de napolitana en el pasto de la plaza de mayo (estábamos esperando que pasara algo con la marcha, pero al final no pasó nada).
Fue un viaje raro. El sábado fue intenso, celebramos el cumple y nos fuimos a una fiesta. La fiesta estuvo buena, pero me perdí. Ahí empezó la montaña rusa, que duró todo el domingo. El lunes ya fue distinto, pero ya me iba. De alguna forma siento que perdí momentos valiosos, pero en fin, de nada sirve pensar en eso ahora. El lunes estuvo bueno. Me quedo con eso. La próxima vez voy más días.
Apenas pueda subo fotos. En realidad, la idea inicial era sólo eso, muchas ganas de escribir no tenía, aparte que tampoco es que tenía muchas cosas para contar, la verdad fue un viaje muy corto. Creo que las fotos pueden hablar más de todo esto. Bueno, les debo la toma 4.
PD, logré subir la foto. Chau.
1/25/2007
Buenos Aires
Bueno, había pasado largo tiempo desde la última vez que escribí. Muchas cosas también han pasado en este largo tiempo.
Algo puse de mi cumpleaños. Ahora ya miro el mundo con 30. La otra vez discutía no me acuerdo bien con quién (en realidad si me acuerdo, pero da lo mismo... no es el punto) sobre las fechas, los años y esas cosas. Me decía que daba lo mismo, que no tenían importancia, que dependía de cada persona. Bueno, en esto último quizás estoy de acuerdo, dependen de cada uno, porque en mi caso, es completamente distinto. Para mí las fechas son importantes, dejan huellas, marcan épocas, ordenan la memoria.
Entonces, empezamos con la navidad que me regaló una sobrina hermosa. Seguimos con el año nuevo, en onda muy positiva, quizás augurando un buen año. El cumpleaños fue también una pausa en momentos especiales en este camino que voy llevando. Con emociones fuertes y abrazos profundos. Extrañé mucho a mis hijos en ese momento. El aniversario nuevamente nos agarró en otro país, esto ya se hace costumbre, donde será el próximo año (brasiiiiiiiilllllllll, por favor!!!!!). Champagne, asado, abrazos y mucha energía.
Esto último fue en Buenos Aires, y para allá iba este post, para comentar mi paso por la ciudad que tanto me revuelve el espíritu. Cada vez que voy, además de preguntarme todo el tiempo cuando volveré nuevamente, siempre me invade la idea de pensar si alguna vez voy a volver a vivir allá. Se me abren tantas ideas y emociones que me cuesta mantenerlas a raya. A mis amigos los quiero tanto, y me entregan tanto cariño que me cuesta pensar que sea yo quien lo provoca. A mi familia me gustaría tenerla cerca todo el tiempo, poder estar con ellos no sólo en situaciones de visita, sino también en lo cotidiano. Hablar boludeces y perder el tiempo tranquilo. Salir de paseo a cualquier lado, a ningún lado. Querer y dejarse querer. Amarse y enojarse para volver a lo mismo.
Buenos Aires, no nos une el amor sino el espanto. Igual Borges fue un poco exagerado, no es espanto, es simplemente encanto, expresado desde todas sus formas posibles, hasta convertirse en una nube gris que te sigue, pero que cada tanto te deja ver. Espero volver a pasear en esa nube otra vez, y otra vez... y así quizás hasta donde.
El futuro entonces puede traer nuevas fechas, nuevos momentos y nuevos lugares. Puede ser cualquier lado, pero Buenos Aires siempre estará en el mismo lugar.
8/30/2006
Mis amigos
Resultado. Misma sensación de profunda soledad. Diferencias. Que soy muy afortunado. Por qué. Porque tengo muy buenos amigos, porque tengo en la mente momentos que a esta altura son eternos, porque veo en ellos lo mucho que me quieren, y en eso también veo el reflejo del cariño que doy.
En definitiva, los lazos de amistad que uno va construyendo no son más que la propia proyección de la historia que nos define. Muchos se han perdido en el camino, algunos por situaciones puntuales, otros sin mayores justificaciones que la distancia que agranda los silencios y va apagando de a poco los sentimientos, hasta dejarlos en recuerdos de lo que fue. Con el tiempo la compañía se va haciendo a veces instrumental. Uno tiene amigos por muchos motivos, pero en el aire se va alzando una pared que impide cruzar la línea que separa a esos amigos de aquellos que entran al corazón. Por muchos motivos, uno más se defiende que lo que se abre. Al final somos todos bilardistas (que manera de ser efectivas las metáforas futboleras).
He tenido la suerte de cruzar esa línea varias veces, y de haber recorridos largos caminos junto a mis amigos. Haber vivido los encuentros y los desencuentros. Haber perdido tiempo por razones que ya ni me acuerdo, pero que al final es un poroto al lado del tiempo ganado.
Punto aparte por el esfuerzo que sognifica también ser papá y tratar de ser amigo. Creo que en eso algo he avanzado, un poco al estilo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con altas dosis de mezclas un poco esquizoides de personalidad, pero con momentos de gozo pleno y poderoso.
Escribo esto porque a pesar de que mis grandes amigos no están cerca, en ellos veo la historia que hablaba antes. La veo hacia atrás (cada vez más, no en vano voy para los 30), pero también hacia adelante, sin presiones ni necesidades absurdas de cercanía, sino más bien como el resultado de la vida, y como la realidad que acoge, en su lado más benigno y placentero.
Volviendo a la soledad, no es más que un paréntesis necesario, a veces prolongado, pero que acentúa con fuerza esos sentimientos. No reniego de que preferiría tenerlos a todos al lado todo el tiempo, pero si la amistad es lo que es, si es tan fuerte, es también por eso.
Bueno, es todo. Un pequeño reconocimiento.
7/03/2006
Al que no le guste el fútbol que no lo lea
Bueno, con el título queda claro el tema de este post. En rigor, no es tan estricto que no se puede leer, pero de paso me saco de encima toda una serie de cuestiones respecto de explicar por qué quedé hecho mierda después del partido de argentina y del fin del mundial. La verdad es que los sentimientos que pasan por la cabeza en esos momentos son muchos y muy rápidos, y enseguida se repiten una y mil veces las escenas del partido, las pelotas que podrían haber entrado, el gol que nos hacen, los penales y la cara de los alemanes terminando el partido (y especialmente la de un chileno deseoso de haber nacido en Alemania que gritaba los goles en la mesa atrás mío en el Nuria, al que dediqué un par de miradas de odio, pero nada más).
Caminando de vuelta al trabajo me dí cuenta de cuan importante es para uno el mundial. Para el próximo ya voy a tener 33 años, va a ser el 9º en mi vida (aunque de los dos primeros no me acuerdo nada) y los balances se suceden uno detrás de otro. Primero, desde el que se jugó en estados unidos que el equipo no me había ilusionado tanto, en este equipo era como si uno tuviera que elegir el planteo y el técnico te lo respaldaba. Jugamos a lo argentino, poniendo el fútbol y los huevos que había que poner, metiendo los goles más lindos del torneo, dejando al local en vergüenza con un toque en toda la cancha, con la necesidad de poner un árbitro de mentira para el partido y así ir ganando un par de porotos. Pero no más, porque esto está sonando a excusa y lo que quiero hacer está muy lejos de poner excusas. Simplemente estoy triste, por los jugadores y por el técnico, y porque quiero festejar de una buena vez, quiero salir campeón, salir a la calle, poner banderas y todo eso. Quiero seguir aliementando los recuerdos y disfrutar del fútbol, porque eso es algo que sin duda nos dejó este equipo. Todos los que vimos los partidos pudimos disfrutar de buen fútbol, y eso se agradece.
Seguiré esperando a Román, que no deja de ser enorme, a Messi lo veré en el próximo, con Carlitos y el Kun, sumando a Gago y toda la banda, que igual que yo, quiere festejar.
Será entonces para el 2010, una fecha que suena totalmente lejana y desconocida. Son cuatro años más, una locura de tiempo. Los niños van a tener 13 años, la misma edad que yo tenía en Italia 90 (y sí, la misma tienen ahora que cuando celebré en México 86, a la mierda las cábalas) y espero que lo vivan igual como lo vivieron ahora, como hinchas de verdad.
PD: menos mal que perdió Brasil, y dicho sea de paso, quedó claro quien tiene el mejor fútbol, y no son precisamente los brasucas.
