No puedo decir que no escribía por falta de tiempo, porque tiempo es lo que muchas veces sobra, aunque uno se convenza de lo contrario. Tampoco puedo decir que vuelvo por arrepentido, porque sería mentira. Vuelvo porque me gusta, tiene más cercanía quizás. O simplemente porque en un momento en que no se me ocurrió nada más que hacer, llegué sin querer hasta acá.
Esta sería lejos la sequía más larga, pero al cabo que importa.
Este blog lo hice para escribir de variadas cosas. Revisando, me di cuenta que hace 4 años escribí sobre el mismo sufrimiento que hace poco me volvió a atacar, y de manos del mismo responsable. Tanto tiempo puede dibujar un camino con subidas y bajadas, con encrucijadas. Con precipicios, con entradas y salidas. Con desvíos. Sin rumbos, sin señales. Con huellas bien marcadas. Con caminantes.
Ahora me dispongo a un nuevo viaje. Quizás el más importante que haya hecho jamás. No sólo porque se me ocurrió cambiar de continente, de idioma, de actividad y de familia. Sino porque arrastro las ganas de la vida, de la incertidumbre, de intentar, de dar el salto sin importar si hay donde caer. Entre tantas cosas que no se, hay algunas pocas que no incomodan ni tampoco insegurizan. El viaje ya está acá nomás.
7/20/2010
Algo nuevo
2/04/2008
Normal
Tengo pocas cosas entre mis manos, y debo decir que muchas veces me cuesta también poder sostenerlas. Es un esfuerzo sobrehumano, que no deja descanso y que menos me da tiempo para poder pensar en otras cosas.
Tengo pocas cosas porque algunas ya se me fueron. Antes luchaba contra el tiempo para tratar de volver a agarrarlas, pero al final, entendí que hay que dejarlas ir. Así, tal cual. Prefiero invertir en las que me van quedando, o en otras que podrán llegar, haciendo caso omiso a la experiencia y a las malas artes.
Porque eso sin duda que no lo puedo negar. Tengo una inagotable capacidad de creer que por estas fugas sin nombre y sin memoria se va escapando también un pedazo de mi vida, que no quiere dejar de mirar atrás.
Por suerte he aprendido también que no siempre tengo que creer en mis ideas, que muchas de esas son resultado de una tremenda capacidad de construir edificios sobre la arena, vacía, liviana, volátil y dispersa.
De lo que me he ido guardando (que no es poco, en verdad exagero a veces) creo que lo puedo entender mejor. Lo puedo disfrutar más, me doy licencias que en otros tiempos eran inconcebibles. Los guiños de los demonios nunca paran, eso es una realidad, pero la diferencia es que ahora son mis amigos.
Todas estas cosas que pienso me hacen sentir extraño, me dan el reflejo de otra persona, distinta. A veces cansa sentirse raro de tan normal y simple. O será que mi percepción de normalidad es otra cosa, que ni siquiera conozco.
No soy normal, aunque me engañe al pensarlo.
No entiendo los chistes más simples. No puedo dejar de pensar en lo que me rodea. No puedo hacer todo lo que pienso. Tengo una relación lejana con los vicios. Me aburro con facilidad en lugares donde al parecer todos lo pasan bien. Hablo sin pensar. A veces tampoco puedo decir lo que pienso, pero lo sigo pensando. Pienso sin hablar. Lloro poco, casi nada. Me freno todo el tiempo. Soy mi peor enemigo casi siempre, aunque he aprendido a dar la pelea.
En resumen, prefiero seguir soltando cosas. Quizás lleguen nuevas ideas, algunas de las que sí puedo hablar, que salen solas. Que no las freno.
Total, lo que va quedando atrás es lo que me trajo hasta acá. Puede que me haga el indiferente, pero al fin y al cabo son mis huellas.
12/17/2007
Mirada

Me acerco a ver el claro de tus ojos.
Con un suspiro lo intento de nuevo.
Con la mirada lo trato de contener.
Con las manos lo trato de alcanzar.
Pero no alcanzo.
La nariz me ayuda a seguirlo,
y la mirada lo busca en vano.
Ya es de noche y no se ve.
Mi amigo secreto me dice que espere
Pero yo no quiero esperar.
Al parecer no hay más salidas,
y tendré que sentarme a esperar.
Puedo esperar parado también.
A verte pasar, de nuevo.
11/14/2007
Río y me río
Ya estaba empezando a pensar que mi viaje a Río había entrado en una especie de sinopsis de eterno resplandor. No había caso, las imágenes se borraban, se iban, se rompían, o simplemente, desaparecían.
Ya sé que en el post anterior dí una luz de esperanza, gracias a mis afanes artísticos y mi incipiente carrera como dibujante, pero creo que con la máquina de fotos me resulta mejor. Definitivamente mejor. Bueno, hoy hubo una luz, o algo así como una sonrisa, y pude recuperar las fotos perdidas, al menos las que alcancé a sacar antes del colapso tecnológico.
Algo se puede ver. Al final, de todas maneras, creo que los dibujos muestran todo mejor. Pero dibujos tengo pocos...
Ahora me doy cuenta que saqué pocas fotos. Que en realidad, las anduve idealizando un poco. Me explico. Al no tenerlas, pensé que había perdido parte del ciaje, al menos en los recuerdos que no pude dejar nítidos en algo más que mi memoria, algo deteriorada a estas alturas, y de la que cada vez desconfío más.
Resulta que ví las fotos y me desilusioné un poco, quizás habría sido mejor que quedara como estaba. ¿No será esto parte de mi eterna pelea? Necesito invariablemente ponerme en la vereda de enfrente. Sin las fotos, lo único que quería era tenerlas, y ahora que lo hago, me vienen a la cabeza estas huevadas. No hay caso.
Lo mejor, les podré mostrar a mis hijos las fotos, que son quienes menos me compraron la parada del dibujante, y definitivamente no les bastó con ver mis dibujos.
Prometo escanearlos y ponerlos, para cortar el misterio, digo.
Bueno. Va una tira de fotos.
10/19/2007
The Bow

La semana pasada fui al cine. Debo decir que esto no es de por sí una noticia ni algo especial que amerite escribir al respecto.
El asunto es que se fue armando una idea distinta, y la experiencia se fue alimentando desde antes, más que nada por mezcla de ansiedad y expectativas. La película que fui a ver se llama El Arco, y está muy buena. Las referencias que tenía eran que había un viejo, una niña y un arco. Con eso no me faltó mucho para embarcarme, lo que en este caso puede ser también una metáfora de la película. Pensé que con eso era más que suficiente para llegar hasta la butaca. Y no me equivoqué.
Estaba ante la profunda necesidad de ver y sentir una historia sin adornos, simple, mínima, sólo como los orientales pueden lograrlo. Bella, seguramente, con esos clásicos encuadres que suelen mostrar, una puesta en escena fina, sin excesos, con las imágenes justas, los planos que quitan el aliento, la luz precisa. Todo esto sin contar la historia.
La película es de Kim Ki-duk, el director coreano, y da la impresión de que es completamente suya, por la forma como la cuenta. Es realmente conmovedora y mágica. Pocas palabras, imágenes que no dejan espacio para líneas ni para la música. Detalles mínimos que arman una historia contenida en actuaciones limpias, puras y muy intensas. Hay mucho en las miradas, en los gestos, en los suspiros y jadeos, en los secretos, en las noches.
Me sorprendió entonces una bella historia de amor y magia, de amor incondicional y bruto, básico, sin mucha profundidad. De grandes simbolismos, de viajes propios y ajenos. La idea no es contar la película. Quizás algunos la puedan encontrar lenta o aburrida, pero para otros, seguro que no pasará desapercibida.
Yo me ubico en el segundo grupo. La verdad, es que mis expectativas fueron satisfechas. Me fui del cine tal cual como me había imaginado que iba a ocurrir. Podrán decir que mis expectativas venían de antes, pero da lo mismo. Me encantaría poder hacer maravillas con pocos elementos, como hace Ki-duk. Te lleva lejos con lo mínimo.
Me recuerda a otras de sus películas, Hierro 3, donde sigue la misma línea. El hierro 3, en el golf, es el palo que menos se usa. Es más, casi todos los otros palos tienen un uso específico (pegar largo, salir de la arena, etc.), pero el hierro 3 no se sabe exactamente para que se usa... Esto, como metáfora me parece simplemente notable.
Me quedo entonces con la imagen de lo simple, a veces de lo exacto, como todo lo necesario para llenar los los inicios y los vacíos de una bella historia. Es justo lo que quería ver.
10/08/2007
Fantasma compañero
Ya van 30 años que me hago acompañar por mis fantasmas. Tengo de todos los tipos. O mejor dicho, el que tengo es total y absolutamente multifacético. Puede cobrar vida en el mejor de los vendedores de pomada existentes, esos como los que aparecen en los infomerciales (remember Didi Seven?) que son capaces de vender el producto más inútil jamás creado a tipos que dudosamente cuentan con la plata para gastar en esas huevadas. También tengo de aquellos que en el momento en que se necesita un empujón, te agarran de la camisa. A veces bien, a veces mal. Incluso se me aparecen en una parada más esquizoide, y ni siquiera queda claro cual de las manos tomar.
Parece caricatura, pero es la más pura verdad. No hago nada sin consultar a mis fantasmas. O bien, podría ser más drástico y decir que finalmente mis fantasmas me dominan.
Esto no es más que una forma de decir que en muchas de las decisiones en las que me veo, me cuesta a veces mucho poder tirarme a la piscina sin pensar demasiado en lo que está antes, pero mucho peor, lo que puede venir después. Como verán, lo que venga después siempre será un libro abierto, que por más que quiera, trate o me desespere, va a pasar igual, y está bastante más alejado del alcance de mis dedos de lo que me gustaría.
Mi psicóloga me ayudó bastante en reconocer esto y también en aprender a dejarlo pasar. No me resulta fácil, pero al menos a veces la dejo pasar.
No es fácil. Son años de entrenamiento y de intenso diálogo con mis acompañantes como para dejarlo de un día para otro. A veces es más intenso, a veces más autoflagelante, a veces no me importa.
No todo es negativo, cuidado. La reflexión es parte de mi vida, y gracias a esto es que he llegado hasta acá con estas manos y estos pies. En todo caso, es mejor fantasma conocido que por conocer...
9/27/2007
Primer Ciclo de Cine Autorreferente
Este es lejos el post que más me ha costado escribir. Lo tengo pendiente desde hace mucho, no es fácil y aparte se me olvidaron las películas que quería poner. Bueno, este intento es como el 1032, y aún sigo intentando.
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No llegué a tener afiches ni cranear la campaña publicitaria, pero sí alcancé a tener un primer borrador de cartelera, algunos incipientes fanáticos reservando su asiento y las ideas locas dando vueltas.
Hace un par de años estuve a punto de lanzar mi primer ciclo de cine, en el living de mi casa. Tenía la proyectora, el telón y muchas películas que tenía ganas de volver a ver, películas de esas que te enganchan desde las emociones, que te golpean una y otra vez, y que no se pueden dejar de ver. Otras que se asocian a momentos, situaciones, personas, y que de alguna forma, se quieren volver a traer al presente.
Finalmente se me cagó la proyectora. Acto seguido, vendí el telón. Por tanto, no hubo ciclo de cine, una lástima. Llegué a tener alguna listita borroneada de las películas. Unas ideas de tipo menú completo, cocinando también algo para amenizar la película. Lo único que estaba prohibido de antemano era hacer cualquier tipo de final estilo tertulia-discusión.
La idea después me la copió fuguet, con su libro las películas de mi vida. Una amigo me llamó un día y me dijo - te cagaron - porque en un principio, el ciclo tenía ese nombre. después lo cambié por el del ciclo de cine autoreferente. Al final este me gustó más.
Bueno, la lista incluía a muchas películas, algunas francamente de dudosa reputación, pero el ánimo era de ver películas de batalla, nada muy intelectual, todo lo contrario, que digamos.
En realidad eran películas que quería ver de nuevo, un poco de todo, películas que he visto en distintas etapas y edades de mi vida. Va la lista, no necesariamente en el orden que quedaron acá.
The Big Lebowski, no me acuerdo como la tradujeron al español (El gran Lebowski?). Que película mama mía, que manera de reírme, que interpretación la de Bridges y Goodman, todavía me río de algunas partes (cuando tiran la ceniza de un finado a contra viento y se les devuelve toda... increíble). Eso que no la fui a ver volado, porque eso sí que habría sido terrible.
Cinema Paradiso, pero el final nomás. Muy bueno, siempre me saca lágrimas. El resto de la película, salvo algunas partes del principio (aguante Totó!!!), se puede ver con poder de síntesis, hasta llegar al final. Nada que decir con eso, es realmente conmovedor e ingenioso. El grano de la película, los cuadros de los besos, la tremenda potencia del mensaje, la dedicatoria y el orgullo. Todo mezclado. Toda la historia.
The Royal Tannenbaums. Me encantó, tiene la dosis justa de pelada de cable como para engancharme eternamente si la pasan en la tele (bueno, esa opción, en verdad, aplicaba solamente cuando tenía cable, y digamos que tampoco es del tipo de película que la den mucho ahí...). Grandes actuaciones, sobre todo la del chino y la de Hackman. Me gustan las películas de Anderson, tienen una lógica que atrae mucho y un lenguaje que da más de una vuelta para decir las cosas. Los mensajes son claros y simples, pero están tratados de una manera muy inteligente. Los personajes son un perfecto rompecabezas. Notable también Ben Stiller con los pibes. Sin palabras para Gwyneth Paltrow.
El Padrino 2. Hace falta decir algo? creo que no. Es la que más me gusta de las 3, pero en el ciclo estaba pensado pasarlas todas. El mejor De Niro de la historia. Marlon Brando presidente.
Good Fellas. Me encantan las películas de mafiosos, y esta, después de los 3 padrinos, es la mejor. No hay mucho que decir, es una peliculaza. Joe Pesci es gigante, De Niro ni hablar. No hay un mejor retrato a la cultura de la mafia que esta película, las relaciones, los códigos, las lealtades, la crudeza de enfrentarse a la realidad, la precariedad de los vínculos ante un Gran Hermano omnipotente, la torre de papel que se quema y se cae a pedazos. La imagen del jefe, increíble. En esto debe haber mucho de la vida de estos tipos, Scorsese, De Niro, Pesci, todos tanos, que seguramente tienen estas marcas grabadas a fuego desde su infancia. De los lugares donde crecieron. Bueno, si le dieron el Oscar a Scorsese por los Infiltrados (que es muy buena, por cierto), no se explica como no ganó por esta.
Punch, Drunk, Love. Tremenda historia de amor y pasión. Pasión que de desborda por todos los poros. Amor incondicional que no necesita palabras. Amor y violencia todo mezclado, buscando aleatoriamente por donde salir. Adam Sandler sin excusas. Delirante y brillante. Cuesta entender lo que dice y toca, pero se acerca poderosamente a la genialidad. Antes de esto lo encontraba un completo idiota, protagonista de las películas de humor que más detesto (ojo, en esta pelea también entra Jim Carrey, que viene en la siguiente).
Eternal Sunshine of a Spotless Mind. Sutil, insolente, audaz por todos lados. Bella y conmovedora. Nunca había sentido tan de cerca lo que significa el miedo a querer y lo ambiguo del amor. Jim Carrey notable y Kate Winslet entrando sin permiso al mundo de mis fantasías. difícilmente se podrá igualar esa belleza y esa locura. Me gustaría estar en ese mundo de sueños, cayéndose a pedazos y recogiendo los que me llegan para volver a armar las piezas. Mención honrosa: que ganas de estar en la cocina setentera con Kate. Después de eso me puedo morir en paz.
The Wild Bunch, película de Cowboys (otra debilidad, debo decir). Una historia épica con final épico como debe ser, con todos los chicos buenos (¿buenos?) muertos, acribillados por el ejército (los chicos malos), no sin antes haber disparado un millón ochocientas mil balas. La escena final dura como una hora, el compromiso con una forma de vida, con una identidad errante de cada uno de la pandilla. El sino de vivir en el filo y de estar dispuesto a morir con la botas puestas. Grande Peckimpah. Todavía recuerdo la primera vez que la ví, en mi tierna infancia. Aluciné.
Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida. Esta película tiene un significado especial. Allá por el año 1986 en mi casa adquirieron el primer VHS. En Lanús sólo había un videoclub, y ésta fue la primera película que arrendé, y por tanto, la primera que ví en video. Para que explico, el primer día la ví como ocho veces seguidas. Aparte de esto, es una película de aventuras muy entretenida. Quien no hubiera querido ser Indy?
ET. Empezamos con Spielberg. Recuerdo cuando mis abuelos me llevaron a verla, que película más bella. Ahora la veo con mis hijos y me emociono igual. Es una historia de fantasía muy bella, de conexiones imposibles y de la posibilidad de vivir en almas distintas al mismo tiempo.
The Goonies. La ví por primera vez en el cine de Villa Gesell, un balneario de argentina, y después rayé con ser un explorador. Con amigos del balneario arme una pandilla y nos creíamos el cuento. Salíamos al bosque a ver si encontrábamos algo. Me salió bastante mal, porque no encontré ningún tesoro ni nada que se le parezca. Al menos me sentí cerca de chuck por un rato (grande el gordo y su amigo deforme).
Rambo. La primera, sacando el final fantástico, es una gran película. El libro en la que está basada es también muy bueno (primera sangre se llama), que por supuesto no termina con rambo vivo sino hecho pedazos por la cana gringa. Buena película sobre la guerra y lo que viene después, la vida que se cae a pedazos sin pedir permiso y la ilusión de una identidad es sólo eso, una ilusión. La reemplaza la más burda utilización e instrumentalización de la estupidez humana.
Manhattan. Y acá empezamos con Woody. Hay gente que dice que esta película no es más que una propaganda de NY. No entienden nada, dejenlos así. Y es más, si así fuera, que tanto, lo bello no se muestra sólo, se muestra también de una manera que lo exalte. Esta película es pura belleza, sus planos, sus personajes, sus diálogos.
Mo´Better Blues. No me acuerdo como tradujeron esta película. Es Spike Lee entregado al BeBop. Es el amor incondicional a la trompeta, es su complejidad y su particular forma de cobrar vida en manos de quien la sostiene. Y como tal, esa vida tiene sus curvas y sus choques. Auge y caída de un grande, que tan grande era que en lugar de seguir en el tren a toda velocidad, sabe cuando tirar del freno. Gran papel de Denzel Washington, música de Branford Marsalis, y el ojo de Spike, uno de mis directores favoritos. Buenísimo el final, Denzel mirando a su hijo, un negrito hermoso, motudo, llamado Miles...
Eso por ahora, se me olvidan miles, y esta lista no se parece mucho a la que en su momento había escrito. Es que a medida que me pongo a pensar se me vienen a la cabeza muchas más. En todo caso, si pudiera ver todas estas de nuevo, como estaba pensado, sería casi un final para mi película.
Bueno, quien quiera sacar entrada que avise. Aún hay tiempo.
8/17/2006
Off
Increíbles son los momentos en que te dejan sin hablar, de tanto que pesa el alma.
Movidos, vacíos y eternos.
Los últimos días han estado llenos de sucesos que llevan a pensar en un montón de cosas. En el amor omnipresente. En el odio de vivir. En la deriva de la duda. En las caretas de cartón. En el peso de la conciencia. En la traición de la mentira y de la verdad. En el riesgo de mirar a los ojos. En la confianza inasible. En la maldad de las palabras. En la piedad que destruye.
Necesito energías para poder zafar de esta. Necesito hablar con los que me llegan al corazón y darme cuenta de que madera están hechos los demás, aunque duela. Aunque significa borrar un puñado de años en vano.
¿Será aprendizaje? Frase mía de cabecera, que las cosas pasan para aprender, que te ponen dificultades para que demuestres que las sabes sortear. Se me fue a la mierda la imagen. Esto desborda cualquier interpretación o figura que se pretenda hacer con lo que realmente pasa.
Esta historia es una mierda, y todos los actores también.
Momento de empezar de nuevo. Momento de dejar atrás lo obscuro. Apretar las manos para ver hacia donde ir, con los ojos cerrados y los oídos vacíos.
Creo que esta puede ser la mejor respuesta, para dejar claro que este es el final de la historia. Para dejar más claro aún que no quiero escuchar nada más. Para que todos se pongan un espejo por delante y construyan a partir de sus propias vidas. La mía dejenla en paz. Ya tengo suficiente para tener que contener aún más. Ya me ha tocado pasar por muchas cosas, y creo que a pesar de todo lo he llevado, pero le pongo fin a todo esto. Cada uno en su cueva y con sus propios demonios. Yo con los míos me quedo tranquilo.
Esta es una nueva etapa. Distinta. Sin ataduras del pasado y en la cual la correré solo. Les pido respeto y distancia. Este viaje lo voy a hacer solo. Quedémonos mejor con los buenos momentos.