6/20/2008

1, 2, 3...

Que es la espera sino la proyección de un momento, el dibujo de una cara y de una sonrisa, la otra mitad de la historia, la parte vacía que cuesta llenar.
La parte que nunca se llena, por más que sigamos avanzando, la llegada se corre todavía más.
Miento.
A veces la espera es también la llegada. Es más que un momento, no es pérdida. No se por qué escribo, y tampoco sé si espero. Menos se entonces qué estoy esperando.
Sin dramatismos, sin ataduras, me siento en la puerta de mi casa a ver pasar los autos. Esperando? No se.
Cuantas semanas tiene un día, y cuantos años tiene un mes? Me robo la pregunta, pero me invento la respuesta. Dale tiempo al tiempo, o sigamos en la recursividad de seguir esperando por esperar.

5/13/2008

Morir

El impacto de la vida es algo que todavía no lo tengo claro. No es verdad que sólo se viva una vez, tampoco que sólo se reserve hora en el final para la muerte.
Esto lo digo porque me ha pasado.
He muerto muchas veces, y he vivido otras tantas. No se cuantas eran porque ya perdí la cuenta.
Recuerdo hace poco haber muerto a causa de un par de ojos. Bueno, en realidad no fueron los ojos los que me mataron, sino que fue el puñal dulce y suave de una mirada.
Morí de amor frente a una ventana que me separaba de mi antes y mi después.
Morí de impotencia al sentir que se me apagaba una vela, que finalmente no se quiso apagar, por suerte.
Morí de tristeza por la distancia, por el amor, por el miedo al olvido.
Morí de alegría un día de diciembre, con un escudo pegado en la piel que me está esperando.
He muerto más veces, pero ya no me acuerdo como.

5/07/2008

Vacío

Tengo la extraña sensación de que debo llenar algunos vacíos que me van quedando. La sensación es extraña porque toda la vida he ido dejando espacios abiertos, algunos por llenar y otros que vacíos fue que nacieron, y así aprendieron a quedarse y a ganar algún lugar en el viaje.
Para variar, creo que el sentido no está puesto en cuanto me demore o de que manera pueda llenar estos espacios. Vacío o lleno es parte de una misma cosa, es más, a veces me siento más tranquilo cuando viajo al vacío, cuando caigo sin saber donde va a estar el final.
Pero en mi ilusión de querer controlar algo tan volátil como la propia vida me hace dedicar tiempo, ideas y angustias al deseo omnipresente de que acá falta algo. Ausencias siempre van a haber, pero no queda otra de que si las quiero de vuelta, las traigo en mi cabeza, en los sueños, en la música, lugares.
No me queda otra. No alcanzo a atormentarme, pero la pelea la doy siempre, por más que sepa que el motivo no tiene muchas vueltas, por más que sepa que soy yo mismo el que dejo los vacíos para después tener que pensar en que hago para llenarlos, y después de todo, darme por vencido y sentarme a ver esta pseudo obra raramentaleinútil.
Vacío o lleno, es parte de lo mismo. Presencia o ausencia puede que también. Hoy se fue Luciano y no me da lo mismo. En este caso prefiero la presencia

4/01/2008

Residencia

Mis eternas manías de andar buscando bandas de sonido para los momentos en los que me da por pensar en lo que me rodea encuentra ahora sólo los estallidos de algunos fuegos artificiales, que tiene por autores a algunos colgados que vienen celebrando los 100 años de San Lorenzo desde hace una semana. San Lorenzo, no el santo, sino el club de fútbol, al que ubico apenas un escalón debajo de mi viejo y eterno querido Lanús.
Los aires me han vuelto a depositar en Buenos Aires, y cada vuelta es una nueva necesidad de pensar que es todo esto para mí.
Los tiempos, por más que los quiera dejar en stand by tienen esa maldita manía de avanzar sin ningún tipo de consideración, ni siquiera de la más piadosa que se le pueda pedir. Sólo un rato, para poder disfrutar sin las culpas y sin las presiones de que todo lo que me invade de este lugar sigue siendo parte de un paréntesis que se me acaba, que se que volverá, pero inevitablemente a cuenta gotas, dejando siempre lágrimas encerradas y confusas detrás de todo.
Ahora es distinto, siempre es distinto, aunque empecinado quiera seguir pensando que para mí Buenos Aires no es turismo, a veces me siento extraño, aunque camino por la calle con el aire y con la idea de que sigo siendo de acá.
No voy a dejar de serlo, pero la verdad es que no me resulta, o no me lo creo. O me lo cuestiono y sigo pensando boludeces.
Lo único es que por cada viaje siempre hay cosas nuevas. Nuevas personas que voy conociendo, nuevos amigos que voy sumando. Lugares a los que todavía no voy. Lugares a los que voy siempre. Viejos que están iguales. Familia que está más vieja. Emociones que no me dan mucha tregua. Gargantas rojas y abrazos apretados.
Los espacios donde surgen las dudas serán siempre mis lugares favoritos, no podría explicar bien por qué. Sólo que los alimento, los hago crecer, hacerse grandes. Tal como toda esta historia, donde termino siendo yo un protagonista sin guión, sin ruta, pero que vuelve siempre al mismo lugar que lo vio nacer.